ANETO 3.404 m. e intento
de la ESPALDA del ANETO.
Visto el estado de la nieve el
día anterior y además que era el de vuelta decidimos madrugar de verdad. A
las 5,30 nos levantamos para ir de nuevo a la Besurta donde aun había mas
coches y gente que el sábado, el cielo con nubes y claros manteniéndose así
toda la jornada con temperaturas muy altas.
A pesar de que había nieve para
bajar porteamos los dos días los esquís hasta la renclusa y desde allí
foqueamos. Estábamos algo cargados de ayer y subíamos algo lentos pero aun
así Isidro se descolgó y realizo la ascensión "en solitario". Tras pasar la
brecha del portillon le esperamos y aprovechamos para comer algo. Desde allí
hasta la cumbre adelantamos y nos cruzamos con una romería de gente (aquello
parecía el paseo independencia en las fiestas del pilar).
Dejamos las mochilas y con el
piolet en mano atravesamos el "paso de Mahoma" en un momento que había poca
gente. Desde la cumbre bajamos hacia la Espalda del Aneto teniendo que
atravesar una arista (fácil en verano) pero que con nieve tenia en una
vertiente unas cornisas peligrosas y en la otra "caída libre" al lago de
LLosas.
A Javi se le fue la nieve de los
pies en el punto mas expuesto haciendo un amago de "vuelo libre" (¡adiós
mundo cruel!) que me los puso "de corbata", afortunadamente clavo el piolet
a tiempo (¡con lo difícil que es encontrar secretarios!). Seguimos avanzando
y casi ya en la cumbre otro paso complicado nos echo atrás, había dos
opciones: o realizar un flanqueo de una pequeña aguja por la nieve muy
expuesto (casi suicida diría yo) o trepar la aguja y destreparla por el otro
lado cosa poco segura calzados como íbamos con botas de esquí, así que por
"unanimidad" dimos la vuelta y regresamos al Aneto.
Ya cruzando el paso de Mahoma
vimos a Isidro preocupado porque no sabia en donde estábamos y pensó que ya
nos habíamos bajado dejándole abandonado. Nunca lo hubiéramos hecho: ¡la
tortilla de patata la llevaba él!.
El descenso lo hicimos por
Aigualluts hasta donde se llega esquiando atravesando el río por delicados
puentes de nieve. El glaciar estaba totalmente trillado pareciendo aquello
un patatal de nieve revuelta de tanta gente que había bajado, la nieve muy
blanda pero bastante esquiable, no nos pudimos quejar.
Ya en el coche al camping,
cervezas, ducha, comilona y a Zaragoza.
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