Viernes 25: Ascensión al
Margalida 3241 m.
A los cinco
integrantes de la expedición se unió a las 8 de la mañana Nacho alias "el
patillas" (compañero de trabajo y más cosas), el tiempo estaba regular pero
decidimos intentarlo: coronar el Margalida de un tirón y bajar esquiando.
Subimos con el
coche por el surco que abrimos el lunes pasado hasta el
desprendimiento y empezábamos a andar a las 9,30 h. con los esquís en la
chepa hasta alcanzar la nieve continua 45 minutos después. En hora y media
en total llegamos al refugio de pescadores y empezábamos la ascensión
propiamente dicha.
Javi Pérez subía
cargado como una mula pues llevaba tienda saco y todo el material necesario
para pasar una noche a tres mil metros en el glaciar del Margalida para
entrenarse hacia el Everest. Nos intento convencer para que nos quedáramos a
dormir con él pero "lo llevaba claro" ¡ni me acuerdo de cuando fue la ultima
vez que dormí en el suelo, como para dormir en la nieve y además con
pronostico de nevada!, hace tiempo que no voy al monte a "sufrir", prefiero
estar fuerte y hacer "ataques" a las cumbres sin escalas ni peso.
A partir del
lago de Llosas el grupo se partió, David (honorable padre de familia) y
Nacho (no tan honorable, pero recién salido de una lesión de tobillo) se
retrasaron. Javi, Antonio y yo seguimos en cabeza tras la huella de Pérez
que no permitía que le adelantáramos. Cuando llegamos a la cota 3000 Pérez
dejo la mochila para montar allí su campo cuatro y nos encuadramos debajo de
la canal por la que subiríamos a la cresta.
Con piolet y
crampones remontamos hasta la cresta (Pérez sin crampones y con los bastones
de esquí, ¡que para algo es el más chulo!, aunque en algún momento pidió que
le dejáramos el piolet negándonos en redondo. Ya arriba recorrimos el escaso
tramo de cresta que quedaba hasta la cumbre, fácil pero expuesto y
"divertido" por la nieve y el hielo. El descenso con cuidado y sin problemas
con el cielo cubierto y nevando, Pérez monta su tienda y se despide de
nosotros que bajamos rápidamente al encuentro de Nacho y David que han dado
la vuelta a mitad de glaciar.
Regresamos al
camping con 1700 m de desnivel en el cuerpo, David se marcha a Zaragoza
ocupando Nacho su cama esta noche. Recibimos una llamada de Pérez, tenia
cobertura de móvil, estaba metido en el saco y nevaba bastante. (Solo hay
dos clases de montañeros que se quedan a dormir a tres mil metros ellos
solos un dia de mal tiempo: ¡los chalados y Pérez!) jejejejeeeeee........