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ASCENSIÓN AL MONCAYO
Aprovechando los últimos
coletazos de mi baja (el dia uno a trabajar) hoy
miércoles me he unido a Javi Pérez que con su trabajo de holgazán
profesional, perdón, maestro tiene pocas horas de clase los miércoles y
prácticamente todo el dia ocioso.
A las 11,15 h. recogía con mi
coche a Javi en la puerta de su instituto y enfilábamos la carretera en
dirección al Moncayo que con las ultimas nevadas esta bastante cargado de
nieve si lo comparamos con lo que suele ser habitual. El pronostico del
tiempo no estaba claro pero no podíamos desperdiciar la ocasión (que la
pintan calva) y nos arriesgamos.
El primer
problema podía ser la nieve en la carretera, pero tuvimos suerte porque
aunque estaba completamente blanca desde Veruela la cuña del Santuario
llevaba varios días limpiando las zonas altas lo que nos permitió llegar
hasta arriba.
Salimos con sol y buen tiempo
desde el coche con los esquís puestos, no había subido nadie, la nieve
virgen y abundante para nosotros solos. Abrir huella no fue tarea fácil
(Pérez fue el encargado de abrir paso y Yo de repasarlo) sobre todo en las
zonas de bosque que nos hundíamos hasta el ombligo y pasábamos por encima de
las ramas pues los pinos estaban medio enterrados.
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Cuando salimos del bosque y
alcanzamos la loma de la derecha la nieve estaba mas consistente y subimos
directos a la cumbre. La temperatura era muy baja (sobre 10º bajo cero)
soplaba brisa suave y nos acompaño el sol casi hasta la cumbre.
Después de las fotos de rigor y
el debido papeo descendimos por el cucharón por lo mas empinado que
encontramos tirándonos casi desde la misma cumbre. La nieve estaba perfecta
y bajamos disfrutando como enanos, en el llano había algo de hielo y
asomaban piedras pero enseguida entramos en el bosque haciendo un slalom
entre los pinos para llegar al coche en unos escasos 15 minutos sin sacar
piedras ni quitarnos los esquís. (Daban ganas de volver a repetirlo de
seguido).
Después de tomar un tentempié en
Borja regresamos a Zaragoza felices y satisfechos.
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