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Este fin de semana hemos tenido actividad montañera de "consolación" pues el sábado fui de boda (tal y como mandan los canones) con cena hasta bastante tarde. El domingo sin madrugar demasiado intentamos ir al Aspe en el día (ya es la séptima vez que lo intento este invierno) pero el mal tiempo de cada fin de semana nos volvió a "putear". INTENTO DEL ASPE Tras escasas
horas en la cama (contrarestadas por una siesta al medio día) quede a las 8
con Javi (secretario) y José Lacarta (honorable padre de familia y socio
caravanil) para intentar subir al Aspe por enésima vez. Estaba prevista una pequeña tregua de buen tiempo para el domingo por la mañana que no fue suficiente para nosotros porque madrugamos poco. En el Monrepos nos "cargamos de moral" pues el pirineo estaba despejado, desde Sabiñanigo había nevado, estaban las cumbres muy blancas aunque la capa era muy fina y escasa. Queríamos
intentarlo por el sur desde el valle de Aísa, hasta el pueblo pasó la
quitanieves pero por la pista asfaltada que lleva al fondo del valle no. Al
principio había rodada pero pronto Partimos con los esquís puestos hacia el embudo que accede al valle colgado del Aspe, la nieve estaba venteada y acumulada en hondonadas y ventisqueros. José que se esta entrenando para ir al Elbrus fue el encargado de abrir huella por una nieve pegajosa y muy profunda en muchos tramos. Tal y como
avanzábamos se nublaba y aumentaba el viento, cuando llegamos a la brecha
de Aspe encima de la pronunciada pala del embudo nos El descenso con mala visibilidad y una nieve que enganchaba los esquís, profunda e irregular, no fue una gozada pero nos reímos mucho de las caídas en plan "superman" de Javi y las "rebozadas" de José (no conseguí hacerles fotos en el suelo, se levantaban rápido para no ser fotografiados). Llegamos hasta el coche con los esquís puestos aunque en poco rato se había ido mucha nieve, en Jaca tomamos una hamburguesa y regresamos a Zaragoza.
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