VÍA FERRATA DE
RIGLOS
A las 15,30 recojo a José
y carretera Huesca, vamos a la ferrata de Riglos que termina en el
mirador de Cubilillo o de los Buitres. Para evitarnos la aproximación
desde Riglos subimos con mi coche hasta el mismo mirador por una pista
que parte del pueblo de Sarsamarcuello.
En el mirador el viento
era fuerte, se veía el final de la ferrata que termina allí mismo, nos
colocamos el material y vamos por un trazo de senda al norte a buscar
otra vía que no aparece en ninguna guía pero que nos han dicho que
existe. Además hay otro descenso de rapeles que tampoco sabemos ni
donde esta, ni equipamiento, ni longitudes de rapeles (cometí un grave
error, solo cogi una cuerda de 55 mts. ¡¡seré pardillo!!). Llegamos a
un espolón muy aéreo y allí desaparece la senda a lo que salimos del
espolón vemos un pequeño mojón que nos indica el comienzo de un difuso
tramo de senda por el cual nos aventuramos.
Por una senda que bajaba
"a saco" mas que andando, descolgándonos por los árboles descendemos
hasta un cruce señalizado para desviarse a la zona de rapeles o la
ferrata de la peña Don Justo. Seguimos por la ferrata asegurados ya
por un cable de acero, las vistas son de lo mejor del prepirineo y va
por zonas muy aéreas, muy recomendable. Llegamos a un paso malabarista
con cadenas parecido a un mini puente Tibetano, luego una escalera
metálica y pronto a la senda por la que siguiendo cartelillos (muy
bien señalizado todo) volvemos a las clavijas de Cubilillo o la vía
ferrata de Riglos.
Nos aseguramos a la sirga
y remontamos el primer largo de clavijas (las clavijas son antiguas y
la sirga no existía antes, ¡¡que valientes estos antiguos!!), a mitad
clavijas nos escapamos por una travesía horizontal de clavijas y por
una senda algo expuesta terminamos en el mirador junto al coche en una
hora y media desde que partimos.
Bebemos algo y volvemos al
espolón del principio para descender por la misma senda desviándonos
esta vez a la zona de rapeles. La senda baja entre la vegetación "a
tumba abierta" seguimos descolgándonos de las ramas para no resbalar,
y de repente salimos de la vegetación y se acabo el suelo. Buscamos y
vemos una sirga que hace de pasamanos hasta la primera reunión, la
instalación es buena, las cuerdas no rozan demasiado, no se ve la
siguiente reunión.
Decidimos intentarlo, el
tema de la cuerda nos acongoja bastante, lo peor que podía pasar seria
quedarnos bloqueados enmedio de los rapeles hasta que nos fueran a
buscar al dia siguiente, José me recordaba que pronto seria padre de
familia. Bajo primero con el puño y croll a mano por si no llega y hay
que remontar pero llego sin problemas a la siguiente reunión a unos 18
mts.
Baja José y se plantea el
dilema, no se ve la siguiente reunión, si recuperamos cuerda no hay
retorno. Decidimos arriesgar (con lo fácil que hubiera sido volver
tranquilamente), recuperamos y montamos el segundo rapel (son 4 en
total) lanzo las cuerdas y no parece que apoyen en el suelo pues tiran
mucho. Monto un rapel alargable por si las moscas, (me tiembla el
pulso) bajo, y la cuerda justa pero llega, respiro y me anclo en una
pequeña repisa. Las vistas las mejores de la zona, muy espectacular.
El tercero y el cuarto
están encadenados por una pequeña reunión, son de 25 mts cada uno y
los dos volados (hay que pendular un poco para alcanzar la ultima
reunión) vemos que llega la cuerda y respiramos aliviados (¡¡estamos
salvados!!),
liberamos la tensión y bajamos ya en nuestra salsa.
Ya en la senda regresamos
de nuevo a la vía ferrata y esta vez subimos los dos largos completos
hasta el mirador y el coche, el segundo largo es algo mas vertical
pero no tiene problemas esta segunda vuelta completa nos llevo una
hora cuarenta aproximadamente.
A las 21,30 llegamos a
Zaragoza donde había quedado para cenar con otros amigos.