El domingo tenemos actividad
oficial con los chavales de Tebarray de esquí alpino en Cerler, para no
perder el fin de semana Javi (el secretario) y yo nos vamos el viernes a la
caravana en Benasque y aprovechamos para hacer travesía el sábado.
ASCENSIÓN A LA MALADETA
ORIENTAL 3308 m.
Nuestra intención era subir a las
Maladetas Occidentales por la cara norte desde el
mismo glaciar. Salimos a las 7 de la caravana para estar antes de que
cierren la barrera de acceso a los Llanos del Hospital y "pasar" de tener
que coger autobuses. Con el cielo despejado, la temperatura a cuatro bajo
cero pero sin nada de viento, el día perfecto (¡ya era hora!).
Foqueamos por las pistas de fondo
hasta dar con el camino viejo al refugio la Renclusa, una huella nos
despista y nos lo pasamos de largo, retrocedemos un poco y
llegamos. Continuamos sobre el glaciar siguiendo el trazado común al Aneto
hasta la brecha del los Portillones, por una huella de gente que
sube andando llena de agujeros dejandola como un patatal, siendo preferible
abrir una nueva.
Seguimos subiendo hacia los
paredones de las Maladetas y desde allí vemos la canal de las Occidentales
descarnada y llena de hielo, descartamos subir (aunque Javi no estaba muy
conforme y quería intentarlo, pero las votaciones son 43 votos a
mi favor contra 15 al suyo) y nos dirigimos a la Oriental sin estar seguros
si estaría en condiciones la canal de la Rimaya pues apenas se veía un hilo
de nieve.
En la base de la canal había un
gigantesco ventisquero inusual otros años, no se veía muy mal así que nos
ponemos a subirla. El primer problema fue que la rimaya estaba abierta hubo
que buscar un puente de nieve para poder atravesar dos grietas bastante
anchas y profundas. Superado esto pasamos a un tramo de nieve helada, justo
en lo mas vertical no clavan bien los crampones pues aflora la roca, con
mucho cuidado y muy despacio llegamos al collado y coronamos la cumbre
completamente pelada y venteada. Desde allí vemos el Aneto y su glaciar
escasísimo de nieve, lleno de piedras, bastante pelado y con la nieve dura y
venteada, vamos, una pena.
El descenso de espaldas y
asegurando todos movimientos bajamos sin contratiempos (a Javi le gusto
mucho la canal, ¡creo que hasta paso miedo!). La esquiada fue muy rápida, la
nieve polvo y profunda bastante uniforme. Atravesamos el glaciar en diagonal
hasta el valle de Paderna para desde los lagos montar en el lomo del Paderna
y continuar la diagonal hasta dar con el camino viejo ya muy cerca de las
pistas de fondo, tras una pequeña remada nos plantamos en el Hospital.